La piratería de CD's y DVD's en la cotidianeidad

La Argentina es uno de los países con más porcentaje de venta pirata. El avance de Internet y de las nuevas tecnologías, han permitido su masificación. La ley 22.362 (Ley de Marcas) y la ley 11.723 (Ley de Propiedad Intelectual), protegen los derechos de autor y a todas aquellas personas que intervienen en la realización de un CD o DVD original. Pero aún no existen medidas legales contundentes en contra de la piratería. (Click para ver el marco legal)


En una encuesta realizada a 215 personas, un 52% considera que la piratería es infringir los derechos de autor mediante una copia ilegal. En un segundo lugar, un 23% lo considera la manera de conseguir los productos a un precio más económico. La indiferencia ante la situación, y la creencia de que es un robo, se ubican en el tercer (16%) y cuarto (8%) puesto, respectivamente.



Las personas de entre 15 y 30 años son quienes más obtienen música y películas desde la red, gracias a las facilidades que ofrece Internet. La posibilidad de tener acceso a una computadora, en la mayoría de los hogares, ha facilitado la ampliación de la franja etaria. Así es como, de 215 personas, un 91% admite bajar contenido de esa plataforma digital. (La descarga de archivos)


Si bien más de la mitad de estas personas creen que se infringen derechos de autor, sólo un 46% cree que hay que tomar medidas al respecto, y un 21% está en contra de quienes venden las copias falsificadas. Esto permite ver la manera en que la piratería se está consolidando en nuestra sociedad. Quizás esa falta de repudio general, es lo que le permite seguir avanzando sin medidas legales en su contra.



Consideramos tres archivos diferentes a la hora de hablar de piratería: las películas, la música y los videojuegos. En la primera, se ve el mayor consumo de productos no originales (73%). Si consideramos que una película en el cine cuesta aproximadamente 40 pesos (el DVD original aún más), y que en un local de películas truchas se consigue a 10 o 12 pesos, podremos encontrar una explicación simple. Sin contar que, a través de Internet  se pueden conseguir gratuitamente y sin moverse de la comodidad de su casa, e incluso pueden conseguirse aquéllas en que la distribución no ha llegado al país. Solo el 25% de las personas encuestadas respondió que todavía compra o alquila películas originales.



Nos encontramos con el porcentaje más bajo, de compras ilegales, al hablar de la música (38%). La infinidad de páginas y los programas de descarga a través de Internet  no sólo facilitan los archivos de manera gratuita. El formato mp3 da la posibilidad de poder trasladarlos a otras plataformas, como celulares o reproductores de música, permitiendo una gran capacidad de almacenaje (pesan aproximadamente 3mb contra 40mb de una canción grabada en un CD formato wav).





En cuanto a la compra de música en su formato original, sorprende su porcentaje: 53%. Una de las razones, es que los fans tratan de ser fieles a sus artistas predilectos, algo que no se da tan fácilmente en el cine porque la identificación es muy distinta. Otra, es porque el proceso de copia, hace que se reduzca su calidad. Así como en los televisores de pantalla plana no se ve ni se escucha bien una película pirateada, con la música muchas veces pasa lo mismo.







En cuanto a los videojuegos, sus porcentajes son difíciles de calcular. Con el advenimiento de nuevas consolas con tecnología más avanzada se complicó, cada vez más, poder crackearlas para utilizar discos falsos. Quizás por eso es que, la gran parte de quienes respondieron que compran videojuegos, admiten consumir originales. De todas maneras, los discos falsos siguen representando un porcentaje mayor (67%).









Un 80% de los encuestados afirman que si bajaran los precios de los CD's y DVD's originales los comprarían. Pero parece difícil que una cifra tan grande hiciera lo mismo en cuanto a la descarga de archivos de Internet. 





Como mencionamos al principio, no hay una regulación seria que permita detener la piratería. En la ciudad de Mar del Plata, la venta de este tipo de archivos se encuentra a la vista de todo público. Se realiza en kioscos y negocios, y a través de los manteros, que caminan por las calles más circuladas. Pero además, existen lugares dedicados exclusivamente a este tipo de venta.



Ver Locales en un mapa ampliado


Desde la Fiscalía Federal aseguran que están trabajando en más de veinte causas por piratería. Sin embargo, dicen (según órdenes de la Cámara Federal de Buenos Aires) que la venta en la vía pública y en condiciones burdas es competencia de la justicia local. Desde Control Municipal aseguran que ellos no son los responsables de lo que venden los negocios, sólo de su habilitación. Y comentan que la intervención del Estado puede ser de oficio, cuando desde la Fiscalía advierten que necesitan mínimo una denuncia. (Click para ampliar)

En algunas copias ilegales, hay un detalle para evitar infringir la Ley de Marcas. Cada una de ellas, posee la palabra ‘RÉPLICA’ en su diseño de tapa. E incluso dentro de los locales, se detalla “RÉPLICA significa que el disco es una COPIA”. Pero eso no quita que se siga incumpliendo la Ley de Propiedad Intelectual. 


También es muy fácil distinguirlos por los colores del reverso: los DVD virgen que se utilizan para grabar y vender, son azul y/o violáceos, con un efecto arcoíris si se los expone oblicuamente a la luz; los originales, en cambio, son plateados o dorados. Además, las encuestas dejan en clara evidencia que se conoce públicamente la falsedad de los productos. 


DVD ORIGINAL
DVD PIRATA

Pero no sólo sucede con la venta en las casas de piratería, sino que también las casas de alquiler entregan DVD’s piratas al mismo precio que un original. Según el diario Clarín, en 2007, la piratería movía 350 millones de pesos al año, y la justicia sólo ordenaba allanamientos cuando se reunían cuatro denuncias, o más. Pasados seis años de esa investigación, y con el avance tecnológico mencionado anteriormente, el monto aumenta, así como los locales que no son supervisados. (Más noticias)

Los videoclubes también han sufrido este avance masivo. Actualmente, alquilar una película y comprar una trucha, tienen precios similares. Y comparando, las personas optan por la segunda opción, evitando el riesgo de encontrarse con películas rayadas por el uso de otras personas, y sin tener determinada extensión de tiempo para devolverla o pagar multa por traspasarlo. Desde la Cámara de Videoclubes luchan por la subsistencia de su trabajo, pero muchos, y cada vez con mayor frecuencia, deben cerrar sus locales. (Click para ampliar)


Tanto las personas encuestadas como muchos profesionales plantean que la posible solución al conflicto es la baja de los precios (Click para ampliar). Aunque el avance de Internet hace casi imposible que se pueda llegar a regular todos los archivos que circulan en la plataforma digital. De todas maneras, la comercialización de productos falsos y no propios, sigue implicando un delito que sí debe regularse. Tanto el Municipio como la Justicia debe trabajar en conjunto para detenerlo, y no echarle las responsabilidades al otro. 

El negocio de la piratería es muy grande y parece cada vez más difícil de detener. En él están inmersos también quienes deben procurar que no se realice. Los funcionarios que deben controlar, los fiscales y la policía actúan poco. Cada un mes, aproximadamente, se realiza algún operativo en el que se secuestra material apócrifo. Pero los locales siguen habilitados y a la vista de todo el público. 

Las personas, cada vez más, compran productos ilícitos porque no lo consideran un delito. Las ventas se encuentran entre locales de ropa, restaurantes, etc. La mayoría es consciente de que son copias falsas, pero no se preocupan ni les interesa que sea de otra manera. Si quienes deben detener ese mercado no lo hacen, no se le puede pedir a un ciudadano que lo haga. 

Las leyes están para cumplirlas. Sin embargo las mismas personas que realizan las inspecciones para que todo esté en orden, dan aviso a los comerciantes, e incluso se los ha visto adquirir estos productos. Están en contra de un delito pero lo practican, un poco contradictorio.

Los archivos gratuitos que circulan en Internet están para entretener y compartir cultura, y eso no constituye un delito. Pero cuando esos archivos son comercializados por terceros, con el fin de beneficiarse económicamente a sí mismos, sí es ilegal. La regulación actual no posee una fuerte imposición en éste aspecto y no protege los derechos de autor como debería ser. Está más que claro que las leyes tienen que actualizarse y hacerse cumplir.